caravana, La

El interior se transformó en una amplia cama. Aquella era la invitación de un enigmático pretendiente, un apuesto gitano que esperó paciente largas noches y años. Intrigada imaginé su misterio en aquella alcoba ambulante cubierta de raso rojo, iluminada con candelas y perfumada con hojas de limón y envolvente sándalo. En mitad del claro del bosque la hora crepuscular anunciaba la proximidad de mi amante y la llegada del amor.