abyecto, Lo

Frente un aforo completo el desfile de monstruos por la pantalla solo consiguió hacerme reír. La proyección era para partirse de risa por lo supuestamente abyecto de aquellos seres atroces. Situada entre las primeras filas giré la cabeza y paseé la mirada observando lo que aquella inmundicia provocaba en los rostros del público. Asistí perpleja a las caras desencajadas frente al multi-screen.

Aquello no fue nada en comparación al escenario siguiente. En una piscina circular flotaban lo que parecían ser desechos humanos y vísceras animales en un líquido nauseabundo. Anduvimos escasos metros hasta alcanzar otra piscina con las mismas dimensiones, donde se cocinaba un arroz con pedazos de carne triturada y salchichas troceadas. Conmovida retuve la secuencia tratando de encontrar una explicación coherente a aquella carnicería. Desde que no comía carne me había vuelto hipersensible.