vástago de María (El)

De su pronunciada barbilla salían prominentes y lacios pelos, algunos eran negros, otros blancos como si el tiempo hubiera hecho ya su trabajo. Tras un supuesto abandono recuperó a su hijo. Me reconoció que sentía el rechazo que su presencia en él producía. Después de darle el pecho pude ver su rostro, bien parecido al padre y de mandíbula poblada. La impresión que causó en mi fue la de contemplar un viejo cachorro humano.