pesadilla, La

Permanecí por unos segundos inmóvil, sopesando la posibilidad de poder pasar inadvertida si mantenía la calma. No pude por más tiempo contener la situación y empecé a caminar muy despacio con la intención de cruzar el semáforo y llegar al otro lado donde estaba el bloque verde de oficinas.

Era media tarde en la avenida Gran vía, oscurecía. Crucé hacia el paseo peatonal que queda en el lado de montaña junto la travesía con Sicilia. Por el carril bici percibí el arrastre en la penumbra de un animal. Me pareció un reptil muy grande, por la textura de su lomo y la enorme cola me recordó a un cocodrilo. Retrocedí asustada y a mi derecha pude ver aparecer la silueta de dos tigres en la semioscuridad del paseo central. Pasaban sinuosos junto al quiosco cerrado. De pronto observé que el cocodrilo había mutado, ahora tenía una cola peluda, larga y estrecha, su piel estaba manchada. Se había convertido en un tigre y se dirigía derecho hacia mi. El miedo me impidió salir corriendo y en aquellas circunstancias la parálisis corporal me ayudó a soportar el pánico y actuar con sigilo.

El tigre situado en el carril bici se iba acercando y los dos que estaban a mi derecha me rodearon sin darme escapatoria posible. En una fracción de segundo vino a mi mente la imagen de unos enormes colmillos de cocodrilo transmutado en tigre, sobre mi cabeza. Antes de que los incisivos me rozaran el cráneo pegué un grito de dolor tan fuerte que me desperté al instante.