Dar voz

Dar voz a mis pensamientos, escritura a mis palabras. Expresar las emociones que me asaltan. Poder nombrar, describir y comunicar. En esta escritura transito, por el filo de mi vida me asomo al abismo. Este es el modo y esta es la manera de poder limpiar y avanzar en mi proceso. Ni tan siquiera hace falta el pensamiento para escribir. Tan solo el acto reflejo de la mano unida al dictado de la conciencia. El árbitro que da la señal de salida en este vomitar de los pensamientos, el que me da luz verde para liberar mis anhelos y pesadumbres. Esta es la manera de entablar un diálogo fértil conmigo misma, de aclarar y vaciar mente del murmullo incesante del pensar. En esta fuente que es la escritura se derrama mi esencia, brota la borrachera que me aturde. Un acto de limpieza semejante da hueco, me da espacio, hace sitio en mi alma para lo nuevo, la vida que está por venir.

Libero y aflojo el ansia desgarradora de los días para al fin saber que todo es al final el dictado de mi mente. Es cercano y extraño al mismo tiempo. Lo contemplo ahora en la distancia, como cuando se recuerda un sueño. Me paseo  por mis emociones y las dejo ir. Las líneas de este texto son las letras del alfabeto de mi libertad, la conciencia de mi desapego, el despertar a la vida.

Esta noche hay poesía. Voy a ir, quiero escuchar la sonoridad en boca de los poetas al rescate.