playa del Sortidor, La

La arena era gruesa y crujiente bajo mis pies. Caminaba por un arenal que se extendía entre una suave colina y una montaña escarpada. El lugar me transportaba a la bahía que dibuja el mar en Torre la Mora cerca de Tarragona. Estaba sola, el agua era cristalina, el cielo azul, el sol radiante. Todo invitaba a permanecer. Tras la duna desparramada en la orilla sobresalía a lo lejos un campanario y varios edificios de principios de siglo. La torre del campanario me resultó muy familiar.

Alguien me dijo entonces que me encontaba en la playa del Sortidor. Si ésta es la playa del Sortidor aquello es Poble Sec. Y aquél es el campanario de la iglesia de Santa Madrona en la calle Tapioles, donde se casaron mis padres. Pero una playa en Poble Sec… no puede ser, no puede ser, me repetía dudando.

Reseguí mentalmente la línea de la costa. A continuación de la Barceloneta está el puerto, las instalaciones de carga y descarga, la autovía, los accesos, el cementerio… ¿Por dónde se llega a esta playa? ¿Por qué no la había descubierto antes?.

Traté de esclarecer las distancias, visualizar Montjuïc desde el aire como en el Google maps, trazar itinerarios desde el barrio, acortar distancias en el paisaje, penetrar la montaña desde el mar… No hallé conexión posible, a menos que la plaza del Sortidor fuera algo más que el topónimo, quizás un acceso. De Poble Sec a la costa y de la playa al barrio, tiene que haber un camino, una entrada por la que llegar.

Detrás de Montjuïc la playa. Con esta imagen del paraíso reencontrado me desperté tratando de dibujar un indicio que lo hiciera posible y que finalmente ubiqué en la misma plaza del Sortidor. Desde mi balcón Montjuïc resplandecía con la luz de la mañana. Una isla en mi pensamiento.

dibujosmontjuic