Kailash Sobre la curva de la luna se arquea mi espalda. Vértebra a vértebra se apila el fluído de savia que brota incesante en mi cérvix y asciende como hilo de plata. Me elevo y vuelo, entre la bruma cabalgo tu tierra, como un jinete alado surco el firmamento. Asciendo en el abrazo que alcanza la fina seda, las cimas más altas, las cumbres nevadas. Viajamos a tierras lejanas a las montañas sagradas del Himalaya. Nuestros cuerpos suspendidos, almas ingrávidas en la atmósfera límpia. Propulsionados por el amor que acompaña la brisa, envueltos en la suave seda roja que ondula la velocidad de crucero de nuestra carnal entrega. Nos mecemos fundidos en el abrazo horizontal. Planeamos sobre las nubes entre los valles verdes del Indo. Me arropo en tu pecho pálpito primero. A lo lejos Kailash, a nuestros pies la tierra. Navegación de entradas Coronación realMenos lobos