Emisión de luz Primero se encendió con timidez en azul pálido. Miré hacia mi esternón, en la depresión que queda justo abajo y sentí un leve cosquilleo en la zona. Tras la sensación emergieron como burbujas un grupo de pequeñas luces, que ascendieron hacia la superficie de mi pecho, para propagarse después en todas direcciones. Subían desde el interior como minúsculas partículas luminosas. Desde ese centro mi cuerpo emitía luz. El chorro centellante se incrementaba a medida que las burbujas aumentaban su velocidad, hasta alcanzar la totalidad de mi cuerpo un suave tono azul ultramar. Desde la altura de mis ojos asistí maravillada a aquella manifestación energética inesperada. Bajo mis pies Montjuïc. Del corazón de la montaña emergió un destello de luz blanca, que como un rayo iluminó todo su volumen. Entonces la tierra respiró. Navegación de entradas DevenirTocar las nubes