Tocar las nubes Observé en el cielo una extraña forma celeste formada por lunares rojos sobre un vaporoso fondo gris. Ascendí hasta las nubes y a esa altura comprobé la espesura de otro cuerpo formado por varios tubos cilíndricos de diferente tamaño. Eran nubes compactas en cuyo interior su masa se presentaba coloreada. Alargué mi mano y toqué uno de aquellos cilindros, al tacto me resultó suave y esponjoso. Agarré un trozo de aquella espuma con mis dedos y la arranqué, quedó un vacío marcado como la mordedura de un trozo de pastel. Me agarré fuerte al trocito de materia nebulosa no fuera que se me cayera al descender. Una vez puse los pies en la tierra advertí que al pedazo de nube que atesoraba en mi mano le salieron un zarpullido de puntos rojos. Navegación de entradas Emisión de luzManiobras en la oscuridad