Aeronave a Manresa

Tomamos un avión intercontinental con destino a Manresa. Decidimos bajarnos cuando el avión hizo escala. Hicimos tiempo esperando nuestro próximo vuelo en una playa tropical cercana al aeropuerto. Comimos y nos relajamos en el chiringuito junto al mar. Mientras, colocada sobre un extremo del mostrador del bar, la televisión emitía imágenes en directo de nuestro anterior avión en pleno vuelo. Las imágenes mostraban a un hombre con uniforme de policía  disparando a través de un vidrio a otra persona armada. La retransmisión mostró a una tercera persona armada entre los pasajeros. Mis amigos comentaron que bien podían ser terroristas. El avión siguió su vuelo y pude ver la cabina vip; grandes salones con tapicería, hombres y mujeres muy bien vestidos jugando en un casino. Estaban allí ajenos a lo que estaba pasando. Más tarde la presentadora de televisión anunció que el avión con destino a Manresa no respondía a la torre de control, que había girado su ruta y se había producido un disparo en su interior. Quise entonces llamar a mi madre para decirle que yo no estaba en aquél vuelo, que J. y yo habíamos descendido.

A media tarde regresamos en autocar hasta el aeropuerto, al mirar hacia atrás vi el descenso a tierra de un helicóptero. El avión que nos esperaba en pista era tan grande como un barco y tenía una pista de aterrizaje portante. Sobre un pequeño espacio a la derecha de los motores aterrizó el helicóptero, entonces me percaté del paisaje del fondo. Se apreciaban calles con edificios, que resultaron ser las casas de los vigilantes, también habían restaurantes con letreros luminosos. Anochecía y fuimos a cenar algo atraídos por esta mole, especie de ciudad flotante. Caminamos y comprobamos para nuestro asombro que estábamos rodeados de agua y que la aeronave estaba navegando.